Publicado en Sep 17, 2014

“LA APORTACIÓN DE JOAQUÍN ACHÚCARRO A LA CULTURA MUSICAL ESPAÑOLA DESBORDA NUESTRAS FRONTERAS”

Entrevista de Aurelio Seco (17/9/2014)
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Captura Codalario 3

Marta Espinós ofrece dos recitales los días 21 y 22 de septiembre, en el Museo Sorolla de Madrid, con motivo de la visita de la exposición “Sorolla y EEUU” a la capital española, dos veladas en las que la pianista española, firme defensora de encontrar nuevos formatos para la música clásica, tocará en la casa donde vivió el propio Sorolla, en una alarde de concierto programático en el que se podrán oír obras de Albéniz, Granados, Falla, Turina, Esplá, Mompou y Rodrigo, al tiempo que ojear los lienzos del pintor.

¿Viene de ofrecer un recital en el San Diego Museum of Art? ¿Cómo resultó la experiencia y cómo fue acogido?

El concierto en el San Diego Museum of Art fue una experiencia estupenda. Un recital comentado habitualmente rompe muchas barreras: a pesar de la complejidad que entraña para el músico, el público siempre lo recibe con enorme agradecimiento y lo disfruta de una manera más directa. Me atrevería a decir que con más implicación intelectual y emocional. Si además el programa está vinculado a un evento extramusical -como en este caso una exposición temporal de Joaquín Sorolla- los comentarios son, más que bienvenidos, necesarios.

 ¿Qué repertorio eligió?

La Fundación Joaquín Achúcarro me encargó un concierto que ilustrara el espíritu y el contenido de “Sorolla y América”, una exposición con itinerancias en Dallas, San Diego y Madrid. Al elaborar el programa traté de revelar las analogías entre las corrientes del luminismo sorolliano y el impresionismo y nacionalismo musical, con obras de compositores españoles coetáneos al pintor y de la generación posterior (Albéniz, Granados, Falla, Turina, Esplá, Mompou y Rodrigo). Para ello, busqué un repertorio directamente relacionado con algunas de las temáticas más recurrentes de Sorolla: retratos, escenas de niños, estampas de playa y puerto, y la pasión del pintor por Andalucía. A través de estos paralelismos, el concierto quiere ser un imaginario musical del universo del artista.

¿Es importante para una joven pianista como usted encontrar un repertorio en el que poder decir algo especial? 

Sí, la elección del repertorio me parece absolutamente crucial. Actualmente me dedico casi exclusivamente a elaborar programas que implican una considerable labor de comisariado, donde la selección, combinación y justificación de lo que suena es fundamental. Ante un público saturado por la receta obsoleta del concierto tradicional, acertar con los ingredientes adecuados es básico. En ese sentido, los intérpretes nos especializamos en exceso en servir en bandeja de plata siempre el mismo manjar, pero olvidamos con frecuencia nuestra faceta de cocineros. Y la creatividad y responsabilidad del chef siempre es mayor que la del camarero…

Valore la figura de Joaquín Achúcarro como pianista. 

La mejor manera de definir la aportación de Joaquín a la cultura musical española es afirmando que desborda nuestras fronteras. Este señor ha paseado nuestro patrimonio sonoro (y no sólo el nuestro, por supuesto) por todo el planeta. Como pianista es el modelo a seguir: trabajo incansable, inteligencia, humildad. Para mí, que he tenido la fortuna de ser su alumna en la Southern Methodist University de Dallas (en este 2014 se cumplen 25 años de su cátedra Joel Estes Tate Chair of Piano), lo más sorprendente es su capacidad de “anti-aburguesamiento pianístico”. Mi teoría es que, al proceder de familia de científicos, lleva el bicho de la curiosidad innata en la sangre, y esto hace que conserve un insaciable prurito investigador cuando se sienta ante el teclado. A sus 80 primaveras, Joaquín sigue buscando combinaciones de pedal, experimentando cómo afecta al sonido si eleva el codo 8 o 12 cm, y no tiene problema en cambiar una digitación que ha utilizado durante medio siglo. Creo que la mejor pedagogía es ser capaz de transmitir esta fascinación por puro contagio. Y como maestro, su ojo clínico es abrumador: intuye la personalidad musical de cada alumno, la respeta y la potencia. Es uno de los seres humanos más éticamente íntegros que he conocido.

¿Qué tipo de recital ofrecerá en el Museo Sorolla?

Serán dos conciertos los días 21 y 22 de septiembre, con motivo de la visita de la misma exposición a Madrid, en la Fundación MAPFRE. En esta ocasión tendré el privilegio de interpretar ese programa en la casa donde vivió Sorolla, rodeada de sus lienzos. He de mencionar que no hubiese sido posible sin el entusiasmo de Blanca Pons-Sorolla, comisaria de la exposición y bisnieta del pintor, el interés del Museo Sorolla, y el patrocinio de la Fundación Joaquín Achúcarro y la Fundación Villar Mir.

Se están empezando a apostar por la originalidad de formatos a la hora de ofrecer conciertos y recitales. 

Precisamente son esos formatos a los que me dedico casi exclusivamente, como pianista y como comisaria musical de Lo Otro, empresa desde la que ofrecemos dirección artística de producciones musicales singulares. Lo transversal y multidisciplinar está cada vez más de moda, pero no exento de riesgos. Mezclar es muy fácil, pero tras una buena receta hay siempre una mente pensante. Con concepto, ingredientes de alta calidad y elaboración cuidada se pueden conseguir delicatessen musicales sabrosísimas.